Un ciego volvió a ver gracias al chip que le fue implantado por unos cirujanos alemanes detrás de su retina dañada. El chip convierte la luz que entra en el ojo en señales que viajan hasta el cerebro a través del nervio óptico.
La técnica ha sido probada en varios pacientes que sufrían de una enfermedad degenerativa, la retinitis pigmentosa.
Después de varios días de prueba, uno de ellos, el finlandés Miikka Terho, pudo ver la hora en un reloj, reconocer errores de ortografía y andar por una habitación sin tropezarse.





