CABECERA

Mineros chilenos agotan visita a Tierra Santa

Ayer visitaron y oraron en el Muro de los Lamentos

Jerusalen.- “¡Chi chi chi – le le le, mineros de Chile!” Con su grito de victoria, 25 de los 33 mineros chilenos celebraron en Tierra Santa el don de seguir vivos. El viaje de una semana en Israel costeado por el Ministerio de Turismo israelí, incluyó los tiquetes de avión desde Santiago y el hospedaje para sus esposas o novias.

Uno de ellos incluso vino con una bebé nacida poco después de ser rescatados de la Mina San José en el desierto de Atacama. Richard Viera y su mujer dicen que la niña será bautizada en el Río Jordán.

En su primer día en Tierra Santa los visitantes recorrieron la ciudad vieja de Jerusalén por la Vía Dolorosa - el duro camino de Jesucristo en su pasión, que lo llevó a la muerte, y después a la victoria de la resurrección.

El minero Mario Gómez dijo a Mundo Cristiano, “quería llegar a este lugar para agradecerle a Dios todo lo que ha hecho por nosotros”.

En la Iglesia del Santo Sepulcro los mineros fueron recibidos por el ministro de turismo y líderes religiosos de la Custodia de Tierra Santa. Uno de los sacerdotes de la iglesia dijo a los mineros: “Resucitar no es solamente haber salido de abajo, de haber sido sacados de ese encierro. Es sacarlo del encierro del pecado para vivir siempre en su gracia. Para estar resucitados hoy y para siempre”.

De esta ciudad salieron las buenas nuevas a todo el mundo, el anuncio de que la muerte fue derrotada, y el pecado perdonado. Un lugar apto para darle gracias a Dios.

Samuel Acuña, otro de los mineros comentó: “Yo pienso que la fe es lo que hace esto. Tu fe te ayuda mucho, si tú crees que hay un Todopoderoso que todo lo puede. Y por la voluntad de El estamos acá también. Su voluntad fue de que saliéramos de ese lugar. Y gracias a Él también estamos en este lugar.

Mundo Cristiano volvió a hablar con el minero cristiano, José Henríquez, quien fue conocido como “el pastor” de los 33. Henríquez confirmó una vez más, su firme testimonio de fe, “creo que es un premio para nosotros”, dijo el cristiano, “una bendición de poder estar acá dado todo lo que tuvimos allá en aquel lugar. El está acá y en todo lugar. Es un Dios que nos escuchó la oración. Es un Dios que clamamos a Él, y Él nos respondió y nos rescató”, afirmó Henríquez.

La gira por la ciudad vieja los llevó luego al Muro de los Lamentos, el muro occidental del Monte del Templo, donde el Rey Salomón construyó el primer templo hace 3.000 años - el lugar más sagrado para los judíos. Aquí siguieron la tradición de escribir oraciones y peticiones en esquelas para meterlas en los huecos del muro. Se dice que de este muro la llamada o contacto con el cielo es de corta distancia, y no de larga distancia como en otros lugares. Sea como sea, es un digno lugar para darle gracias a Dios.

(Fuente: Mundo Cristiano)